Claromeco
A mediados de 1883, Juan Bellocq compra a Enrique Rodríguez Larreta, en representación de su hermano Guillermo, un campo de varios miles de hectáreas, dentro de las cuales se halla el balneario, en el Bellocq fundó posteriormente la Estancia San Francisco, la que pasó, dos años después, al fallecer este, a sus hijos Juan, Carlos, Vicente, Toribio, Eduardo y Teodoro. En ese entonces había pocas plantaciones, y fue Juan bellocq (hijo) quien en 1905, dio comienzo al extenso monte de la estancia, continuándolo su hermano Carlos hacia el camino que lleva al balneario.
Este campo estaba dividido en 21 lotes, dentro de los cuales se hallaban 13 puestos, ranchos de adobe techados con chapa o paja. Las construcciones que integraban el casco de la estancia, que aún existen como testimonio de historia viva, estaban hechas de material, especialmente diseñados para aguantar los malones, en caso que se repitieran, ya que el peligro no se había aventado completamente. En ese entonces por medio de chatas que había en la estancia, se traían artículos de almacén y vituallas necesarias para mantener las reservas de la despensa, y satisfacer las necesidades de la población de la estancia de san Francisco y por consecuencia del Balneario Claromecó. La cita que hemos efectuado, de este establecimiento, no obedece a un deseo arbitrario, es justicia hacerlo ya que indudablemente, no se puede mencionar a Claromecó, sin tener en cuenta este antecedente, al cual el lugar está íntimamente ligado.
En 1919 la familia Bellocq, teniendo en cuenta la importancia que había adquirido el lugar como centro balneario, hizo una proposición al Ministro de Obras Públicas de la Provincia de Buenos Aires proponiendo la formación del pueblo del Balneario Claromecó y como encargado de la mensura al ingeniero Arsenio Bergallo, nombramiento que se concretó el 24 de enero de 1920. Este procedió de inmediato, al amojonamiento del perímetro general del pueblo, como así también de una reserva para los propietarios, concluyendo su trabajo el 15 de Marzo del mismo año, y que fue aceptado el 30 de junio en todos sus términos. El 31 de julio, el gobierno ordena la escrituración de las reservas, dando carácter definitivo al replanteo realizado. No obstante, un nuevo decreto, dictado el 30 de septiembre, ratifica lo actuado.
En cuanto a los terrenos públicos, la familia Bellocq asignó en el replanteo las siguientes reservas: casa municipal, iglesia, juzgado de paz y registro civil, valuación, telégrafo provincial, comisaría de policía, mataderos, hospital, plaza principal, plaza, cementerio y casa para el cura, con un total de 161.264 metros con 750 centímetros.
El trazado de Claromecó es de esta forma poligonal. Comprendía en el momento de su fundación (9 de Noviembre de 1920) 21 manzanas con una superficie de 16 hectáreas, 68 áreas y 59,97 centiáreas; 28 quintas de 121 Hs., 29 A, 27,02 Ca.; la superficie de ochavas es de 4 A, 32,84 Ca.. El total de superficie, agregando la comprendida por la reserva, es de 514 Hs., 59 A, 2,79 Ca.